lunes, 16 de febrero de 2009

TRATANDO DE ENTENDER LO QUE NO PODEMOS ACEPTAR

La República Bolivariana de Venezuela vivió este domingo 15 de febrero otra fecha histórica en la que las venezolanas y venezolanos demostramos, una vez más, la firme convicción de vivir en democracia, al acudir a las urnas electorales a expresar nuestra opinión en torno a la aprobación de la enmienda a varios artículos de la Constitucional
Nacional.
Desde temprano, incluso antes de que saliera el sol, se observó el civismo propio del gentilicio criollo al ver en las colas a las puertas de los centros de votación, la mezcla de adeptos y opositores al gobierno de turno, y pese a que la polarización es bien marcada, el animo, la cordialidad y el buen humor se hizo presente entre los participantes en la consulta.
Obviamente para muchos el resultado no es favorable, y definitivamente se comprobó que el Presidente Chávez, aún tiene sobrado apoyo popular. Esto es precisamente lo que me hace reflexionar en estas líneas.
Tratando de comprender lo que no entendemos y no quisiéramos aceptar es harto difícil, pero hay que aceptarlo, porque –queramos o no- Dios tiene el control de todo.
¿Qué pasará a partir de ahora en “la pequeña Venecia”?, no lo sabemos, podemos especular, pero lo que Sí sé es que Dios tiene el control de todo.
No me toca entender a Dios. Su Palabra dice en el evangelio según San Juan 10:21,22 que hay misterio que “DIOS LAS ESCONDIÓ DE LOS SABIOS Y ENTENDIDOS Y SE LA REVELO A LOS NIÑOS “(énfasis añadido) y sólo me toca aceptar que en su infinito plan hay algo que nos beneficiará. Que ahora no lo entiendo, y que no lo quiera aceptar es una cosa que definitivamente no variará ese plan imaginado por el Gran Arquitecto Celestial, El es el único que sabe el futuro, porque ya lo diseño de antemano.
El futuro de mi país, ha estado, está y siempre estará en las manos de Dios, solo puedo aceptar que Dios es perfecto y lo que El permite es “Sí y amén”. El Apóstol Pablo decía en su carta a los corintios que Dios le dijo: “…Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor.12:9ª).
Amiga, Amigo, lo que pase en nuestra nación tiene un propósito. Lo que nos queda es depositar nuestra confianza en Dios, El no se equivoca. No pongamos nuestra fe en hombres, o en ideologías, solo en Dios y veremos su gloria manifiesta en nosotros cada día. Dios os bendiga